Mi artículo: Value investing. ¿Qué es? y ¿cómo aplicarlo?

Publicado el Lunes 25 Septiembre 2017 en #general por Jose Miguel Bastida España (@TT_jmbastida)

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Cuando nos referimos a inversiones a largo plazo existen varias estrategias que pueden sernos útiles. Dentro de ellas destacan dos estilos que a lo largo de la historia de las inversiones han demostrado conseguir sólidos rendimientos. Nos referimos al estilo “Value” y al estilo “Growth”. O, hablando en castellano, invertir en empresas de valor (Value investing) o invertir en empresas de crecimiento (Growth investing).

En el artículo de hoy nos centraremos en el estilo “Value”, puesto que es este el más rentable para inversiones a largo plazo. No obstante, no hay que desdeñar la posibilidad de alternar entre los dos estilos según el paradigma reinante.

Hay que resaltar que este estilo de inversión es el que defiende y realiza una de las leyendas vivas de las finanzas como Warren Buffett. Aunque en realidad Buffett aprendió del verdadero maestro de la inversión en valor Benjamin Graham.

Así es, Benjamin Graham es el verdadero artífice de la escuela que da nombre a este estilo de inversión. Aunque Buffett sea la prueba viviente de las teorías de Graham.

¿Qué es el Value investing?

Comprar acciones siguiendo el método Value investing es comprar acciones baratas. Esta es la receta de Warren Buffett para llegar a hacerse rico con las inversiones:

“Comprar barato y vender caro. Repetir muchas veces esta misma operación”

Claro está que para ello lo primero que tenemos que tener presente es saber con certeza cuando una compañía cotiza barata. Para ello, de modo intuitivo y a priori se puede afirmar que una empresa de valor es aquella que cotiza barata respecto a sus activos; o lo que es lo mismo, la compañía tiene un precio intrínseco, un precio que no tiene porqué coincidir con la cotización de mercado de sus acciones (de hecho no coincide).

A este precio se le llama el valor de la compañía, o  valor teórico contable. Para llegar a determinar este valor se debe entonces realizar una tasación de la compañía, dividirla entre el número de acciones que tiene y saber el valor teórico contable de cada acción. Una vez hecho esto, se puede determinar (si nuestros cálculos son correctos) si el precio de cotización es mayor o menor. O también dicho, si la compañía es cara o barata.

Este estilo tiene como teoría subyacente que el mercado tenderá con el tiempo a ajustar el valor con el precio, por tanto las acciones compradas tenderán a subir para ajustarse a su valor real. Es simplemente una ganga encontrada a la que el mercado, como ente vivo formado por un conjunto de inversores, no ha reconocido todavía. Por consiguiente, subyace la teoría de que los mercados no son eficientes. Por lo menos no son eficientes en corto plazo.

“Míster Market es un esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera su cordura en el largo plazo.”

(Benjamin Graham)

“Si los mercados fueran eficientes, yo estaría pidiendo caridad en la calle.”

(Warren Buffet)

Bueno, esta es la teoría, sin embargo en la práctica hay que decir que el gran valedor de ella, Warren Buffett, ha demostrado con sus resultados desde 1965 hasta ahora que es un método rentable. La prueba está en Berkshire Hathaway, la sociedad de inversión que fundó Buffett ese mismo año y que a día de la fecha ha conseguido generar de forma consistente una rentabilidad que han hecho famoso a este controvertido personaje.

¿Cómo aplicar este sistema?

"No hay nada como poner las cosas por escrito para obligarte a pensar y a ordenar los pensamientos"

(Warren Buffett)

Es complicado y también es subjetivo realizar una tasación correcta de la compañía para determinar el valor real de la acción (valor teórico contable, valor objetivo o valor intrínseco). Si a ello le sumamos que hay que realizarlo mejor que el resto y más rápido que el resto, para encontrar compañías baratas antes que el resto; el resultado es que necesitamos un sistema probado para realizar esta labor.

“Regla número uno, no perder dinero. Regla número dos, no olvidar la regla número uno.”

(Warren Buffett)

Si tuviésemos que citar otra fase famosa de este inversor diríamos:

“El precio es lo que pagas y el valor es lo que recibes”

Bien, el precio viene determinado por la cotización de la acción. Ahora el problema es determinar el valor. Para ello tendremos que tener presente los fundamentales de la empresa. Exacto, este estilo de inversión se basa en el análisis fundamental.

Mediante el análisis fundamental se puede determinar el verdadero valor de una compañía, a estas alturas creo que ya se debe distinguir claramente entre valor y precio. Sin embargo no existe una única manera de determinar el valor de una compañía. ¿Cómo aplicamos entonces el estilo Value investing? Existen una serie de premisas:

1. Invertir en empresas que se conozcan

Esta es otra frase famosa de Warren Buffett:

“Nunca inviertas en algo que no conoces”

Ciertamente para poder realizar este estilo de inversión es necesario entrar en las entrañas de la compañía. En la actualidad un inversor tiene toda la información necesaria para poder realizar el análisis fundamental, incluso más. Sin embargo, mucha información se encuentra maquillada, otra puede resultar confusa y otra puede ser directamente falaz.

Es necesario dilucidar qué información y de qué fuente puede sernos útil. Hasta qué punto se encuentra o se podría encontrar maquillada la contabilidad o bien si unas declaraciones realizadas pueden ser factibles.

Para ello se hace necesario tener un cierto conocimiento del funcionamiento del negocio en términos generales. Realizar un análisis de una compañía que trabaja con tecnología punta puede resultar complicado llegar a saber cuestiones tan básicas como de dónde provienen los beneficios o si el sector está en auge. Por consiguiente no podremos realizar un buen análisis fundamental para determinar el valor de la compañía si no conocemos el negocio que la empresa tiene entre manos. Antes de hacer nada debemos comprender del todo el por qué lo hacemos.

“Debería invertir en un negocio que hasta un tonto pueda dirigir, porque algún día lo hará”

(Warren Buffett)

2. Vigilar coyuntura económica

Hay que tener presente cómo afectarán los tipos de interés a la compañía candidata para formar parte de nuestra cartera. Saber si depende mucho de la inflación y en definitiva si es una empresa “cíclica”. Es decir, si se mueve según los ciclos económicos. Para ello hay que tener presente cómo afecta a la compañía y la evolución de:

  • El Producto Interior Bruto
  • Los niveles de empleo
  • Evolución de la deuda pública y de las políticas fiscales
  • Balanza de pagos
  • Inflación
  • Tipos de interés
  • Índices de los mercados en los que cotiza la compañía

3. ¿Qué vende la compañía?

Sobre todo en este punto hay que valorar si la empresa comercializa algún producto que se diferencia de la competencia, o si presenta algún producto mejor. Esto es lo que se llama una ventaja competitiva.

Para poder determinar si la empresa tiene productos que puedan llevarle a obtener ventajas competitivas es necesario hacer un pequeño estudio del sector en el que se mueve la empresa. Para ello bastan las siguientes preguntas básicas:

  • ¿Existe mercado para ampliar el producto?
  • ¿Cuáles son los clientes potenciales y cuál es su poder de negociación?
  • ¿Cuáles son los principales proveedores y cuál es la fuerza negociadora que tienen?
  • ¿Cuál es la fuerza de los competidores potenciales?
  • ¿Hay riesgo de que puedan entrar nuevos competidores en el sector?
  • ¿Cuáles son los factores fundamentales del éxito competitivo?
  • ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de la compañía?

4. ¿Cuántos años lleva la compañía en el mercado?

Es importante adquirir compañías que tengan a sus espaldas al menos diez años cotizando en bolsa. Por este motivo Warren Buffett nunca invierte en “start ups”.

El motivo de esto es simple. Por un lado es posible tener datos de años anteriores con los que poder contrastar, además de un historial en el que poder comprobar si la empresa ha vencido a alguna crisis o alguna mala racha y cómo logró superar la situación, quién era el equipo gestor y si es por ello por lo que se encuentra infravalorada.

Contar con un extenso currículum es una fuente de garantía para una compañía. Hay que añadir a esto que esta filosofía de inversión trata de buscar resultados consistentes huyendo de las oportunidades a corto plazo que llaman “pelotazos”.

5. Entramos en la compañía, sus estados contables.

Ha llegado el momento de utilizar la información financiera que publica la compañía para hacer un análisis, tanto de un momento determinado (balance) como de la evolución en un período de tiempo (cuenta de resultados).

“El idioma de los negocios es la contabilidad”

(Warren Buffett)

No hay que olvidar que a pesar que este análisis es de utilidad, pero se basa en datos históricos; o lo que es lo mismo, en datos pasados. Al no realizarse sobre datos futuros se puede creer que parte de la tendencia que ha tenido la empresa va a continuar.

Hay que hacer estimaciones sobre las ventas, costes, inversiones, beneficios, etc., pero a fin de obtener unos estados contables previsionales futuros. A pesar de que las estimaciones pocas veces serán exactas.

No obstante lo dicho, sí que es posible realizar una tasación de la empresa aproximadamente. En realidad la empresa puede tasarse por la cantidad de Fondos propios. Este es el método del valor contable.

Restricciones contables al método

Para saber si invertimos en buenas empresas debemos analizar cuatro pilares fundamentales:

  • La liquidez
  • El endeudamiento
  • La rotación
  • La rentabilidad

Dentro de estos parámetros vamos a ver más detalladamente qué factores pueden dejar fuera a una compañía automáticamente.

1. Beneficios y rentabilidad

Warren Buffett utiliza mucho un ratio para medir la rentabilidad, el ROE (Return on Equity). El ROE mide la rentabilidad de los Fondos propios (capital + reservas + resultados del ejercicio).

Así pues, el ROE es igual al Beneficio neto total dividido entre los Fondos propios.

 Una vez calculado esta ratio, ¿cómo podemos saber si es aceptable, baja, alta, etc.? Buffet lo compara con el ROE medio del sector en el compite la compañía. De este modo tendremos una referencia para apreciar si la empresa tiene unos beneficios adecuados en base al patrimonio propio que tiene.

Cómo último paso para determinar si el ROE es aceptable, debemos ver que sea consistente en el tiempo. Que haya ido en crecimiento en los último 3, 5 y 10 años.

Esto nos ofrecerá una buena muestra de la rentabilidad que tiene la empresa y su solidez. Una empresa que no es rentable de forma consistente a lo largo del tiempo quedará automáticamente descartada.

2. El endeudamiento de la empresa

Una empresa se puede financiar con deuda o con fondos propios (financiación propia o ajena). Existen empresas que tienen cómo política el acudir a la financiación ajena antes que recurrir a los fondos propios. Puede deberse a varios motivos (como por ejemplo el coste de capital sea mayor que el coste de financiación; o que el rendimiento de los activos es mayor a dicho coste).

Warren Buffett, sin embargo no tiene interés en invertir en compañías que tengan un gran peso de deuda en su balance.

Un endeudamiento excesivo deja a merced de la evolución de los tipos de interés los futuros beneficios. Suponiendo que estamos en un entorno de tipos crecientes y tenemos ante nosotros una compañía con una partida de deuda importante en su balance; sin duda estamos ante una compañía que verá mermados sus beneficios.

En definitiva, los beneficios pueden ser más o menos volátiles en función de la carga de la deuda y de los tipos de interés reinantes. Cómo esto último supone más bien una amenaza y lo primero es una debilidad. Lógicamente buscaremos compañías que no presenten tal debilidad.

Para determinar la carga de deuda que tiene una compañía, en principio vamos a seguir con un concepto de rentabilidad. En este caso acudiremos al ROI (Return of Investments) o lo que es lo mismo, la Rentabilidad de las inversiones.

Como una empresa invierte capital para conseguir activos, y estos a su vez producen beneficios. Pues simplemente se trata de dividir el EBITDA (Beneficio antes de Intereses e Impuestos, Amortizaciones y Depreciaciones) entre el total de activos que tiene la empresa.

El ROI debe ser superior al coste financiero que soporta la empresa al endeudarse.

Una vez visto esto, para determinar si una compañía tiene una gran partida de deuda en su balance se atiende a la Ratio de Endeudamiento; se calcula dividiendo el total de las deudas entre el pasivo total. Lo ideal es que este ratio no supere el 0,5. No obstante se tendrán en cuenta la media sectorial.

Si una empresa tiene demasiada deuda no puede ser objeto de nuestra cartera “Value investing”.

3. Los márgenes de beneficios

Aquí solamente se trata de valorar si los márgenes de beneficios son lo suficientemente altos y si son crecientes.

Es interesante comprar empresas en las que una buena proporción de los ingresos se transformen en beneficios. Para ello calcularemos el Margen neto. Cuanto más alto sea mejor. El Margen neto se obtiene dividiendo el Beneficio neto entre las Ventas totales.

Aunque lo que verdaderamente importa es que esta cifra sea creciente con el paso del tiempo, por ello insistimos en la importancia de invertir en empresas que tengan un historial amplio.

Es posible que una empresa tenga un Margen neto más bajo que otras empresas del sector, pero puede ser una inversión interesante si esta ratio tiene una progresión en sentido ascendente.

La principal regla: El descuento entre el precio y el valor

Para finalizar esta serie de restricciones a empresas candidatas a nuestra cartera “Value”, vamos a tratar con el punto más importante y restrictivo.

Muchas de las empresas pueden cumplir esta serie de condiciones que hemos visto a lo largo de estos párrafos. Repasemos:

  • Beneficios consistentes
  • Cuidado con el nivel de deuda
  • Márgenes altos y crecientes
  • Empresas con un historial de al menos 10 años
  • Que venda productos diferenciados de la competencia

Para que una empresa pueda cumplir con el método Value investing es necesario que su precio de mercado sea como mínimo un 25% inferior a su valor real.

Es difícil encontrar empresas que cumplan esto, pero sin embargo es el verdadero sentido de esta filosofía de inversión. A esto hay que añadir qué método se utilizará para determinar el valor de la compañía (además del valor contable ya visto existen otros como el descuento de flujos).

Si se cumplen los requisitos vistos en este apartado, pero sobre todo se cumple esta máxima de un descuento del 25% mínimo entre el precio y el valor “habemus negotium”, hemos encontrado una compañía lo suficientemente barata para poder aplicar el método Value investing.

Aunque no siempre este método es más rentable que el estilo “Growth” en momentos puntuales, sí que está demostrado que es el más consistente y rentable en períodos largos de tiempo. El mercado tiende a comprar las empresas que están baratas, sin embargo también es necesario tener ciertas dosis de paciencia para implementar y mantener una cartera de inversión basada en este método.

“Si los principios se quedan anticuados, dejan de ser principios”

(Warren Buffett)

 

 

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  1. @TT_jmbastida 21 días
    He publicado un artículo titulado "Value investing. ¿Qué es? y ¿cómo aplicarlo?" sobre #general en mi perfil de Tradertwit. Leélo aquí.
  2. @acushnir
    33
    L
    21 días
    @TT_jmbastida Excelente articulo como siempre!!
    Gracias!!
  3. @TT_jmbastida 20 días
    @acushnir gracias a tí por leerlo. Un saludo.