Mi artículo: Sencilla estrategia de inversión a largo plazo

Publicado el Lunes 28 Agosto 2017 en #general por Jose Miguel Bastida España (@TT_jmbastida)

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Está comprobado que consiguiendo ahorrar un pequeño capital mes tras mes y consiguiendo una rentabilidad de un 10% anual, con el paso del tiempo nos encontraremos con una importante suma en nuestro balance. Como dijo Albert Einstein:

“La fuerza más poderosa del universo es el interés compuesto”.

Así como existe una fuerza que actúa en nuestra contra, la inflación; también existe el interés compuesto que actúa podemos hacer que actúe en nuestro favor.

La característica principal del interés compuesto es su crecimiento exponencial. Esto significa que los intereses generados producen nuevos intereses, creándose de este modo una espiral de crecimiento. En el texto de hoy veremos una estrategia a largo plazo que nos permitirá aprovechar tal crecimiento. Además de un modo muy sencillo.

La regla del 72

La regla del 72 es una sencilla fórmula matemática para calcular de un modo muy aproximado el número de años necesarios para doblar un capital (sea cuál sea la cifra) a un tipo de interés compuesto determinado.

Es así de sencillo. Se trata de dividir 72 entre la tasa de interés compuesto dada:

  • 72/tasa de interés compuesto.

El resultado es el número de años necesarios (muy aproximadamente) que se necesitaría para duplicar el capital inicial. Por tanto.

  • 72/ tasa de interés compuesto= años necesarios para duplicar capital inicial.

De tal modo que se cumple la fórmula equivalente:

  • 72/ años necesarios para duplicar el capital = tasa de interés compuesto.

Veámoslo con un ejemplo:

Tenemos unos 10.000 € de capital inicial. Estimamos que nuestra inversión nos rentará un interés compuesto de un 6%. ¿Cuántos años serán necesarios para duplicar el capital?

  • 72/6=12

En doce años los 10.000 € iniciales se convertirán en 20.000 €

Hagámoslo de otro modo:

Tenemos un capital de 30.000 € y nos planteamos como objetivo el duplicarlo en 5 años. ¿Qué tasa de interés compuesto necesitaríamos?

  • 72/5=14,4%

Consiguiendo una tasa de interés compuesto de un 14,4% anual. Cumpliríamos el objetivo de hacer llegar la cuenta a 60.000 €.

Estos cálculos sencillos son simplemente para que el lector tenga una idea de la potencia que alcanza el interés compuesto, ya que es la base de nuestra estrategia principal.

Ahora bien, no todos los años se consiguen las mismas tasas de interés compuesto si colocamos el capital en activos de renta variable. Esto es cierto, sin embargo tenemos que plantearlo como una tasa de interés media anual que habrá que fijar como objetivo para conseguir alcanzar un determinado capital final en un plazo temporal también determinado. Por tanto nos referimos a una media de las rentabilidades anuales.

Gracias a la regla del 72 podremos comenzar a plantear los objetivos. Tanto temporales como de rentabilidad. Después se podrán ir afinando y ajustando, pero de un modo inicial podremos saber si dichos objetivos son realizables.

También se hace necesario para nuestra estrategia a largo plazo el echar un vistazo a las rentabilidades que están arrojando los índices en el largo plazo.

Nota: si por ejemplo vemos que el DAX 30 tiene una rentabilidad media en los últimos 5 años de un 3,6% tendremos una idea sobre qué objetivo tenemos que superar. Aunque no será posible tener como objetivo una rentabilidad muy superior a la que nos indica un índice bursátil siempre podemos apuntar un poco más alto.

La paciencia

Se trata de inversiones a largo plazo. Tomar posición y aguantar dicha posición es imprescindible. La mayoría de estrategias de largo plazo se basan en el principio de que la economía está diseñada para crecer. Así pues, en un período temporal inferior los mercados oscilarán y pueden corregir, sin embargo en el largo plazo tienden a crecer.

El tomar una decisión meditada, sopesada y valorada para el largo plazo y mantenerla nos evitará muchos errores.

Es lo que en su día el gran Benjamin Graham llamó esquizofrenia de los mercados. Más concretamente dijo lo siguiente:

“Míster Market es un esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera su cordura en el largo plazo”.

Por tanto si nos dedicamos a entrar y salir constantemente del mercado estaremos expuestos a la esquizofrenia propia de movimientos en el corto plazo. Movimientos causados por noticias y sentimientos de los inversores. Esta esquizofrenia, sumada al mayor número de decisiones a tomar, elevará las posibilidades de error en la inversión.

Se trata por tanto de comprar en el momento adecuado y mantener en cartera los activos. Cada 6 meses se hará una revisión de la cartera y se realizarán los ajustes pertinentes, solo si son necesarios.

Otra ventaja de mantener las posiciones en el tiempo es que reduce considerablemente los costes de operación y de ajuste de cartera. Si cada semana, o cada mes, nos dedicamos a realizar operaciones de rotación de cartera nuestra rentabilidad anual se verá reducida como consecuencia de las comisiones pagadas a los brókers.

Existen otras estrategias de inversión en el medio y corto plazo. Tales como el trading de tipo “Swing” y estrategias de “Day trading”. Son estilos de inversión totalmente distintos. En este caso se trata de invertir a largo plazo para tomar rentabilidades anuales. Se trata de conseguir un objetivo en un período temporal que hemos determinado de antemano y el cual supera el año vista. Por consiguiente las estrategias de tipo “swing trading” y “day trading” no son válidas en este contexto.

Es posible realizar paralelamente operaciones de este estilo, pero con otra cuenta separada que no incida, ni directa ni indirectamente, con la estrategia de largo plazo que  aquí exponemos.

La selección de activos

Para conseguir rentabilidades superiores a la inflación debemos buscar nuestros activos en la renta variable. Es decir, las acciones.

Invertir duplicando un determinado índice, a través de ETF u otro instrumento, nos daría como resultado una rentabilidad ligeramente inferior a dicho índice, puesto que hay que tener en cuenta las comisiones pagadas y otros factores (como una correlación inexacta).

Se debe realizar una selección de valores. Aplicando unos determinados criterios como filtro:

  • Tendremos que fijarnos en empresas de pequeña y mediana capitalización que tengan grandes oportunidades de crecimiento. Los valores seguros, como Inditex, no ofrecen las posibilidades de rentabilidad anual que buscamos (aunque se puede mantener alguno de estos valores en cartera para diversificar riesgos).
  • Los valores seleccionados deben tener unos estados financieros que presenten un fuerte balance (poca deuda). Esto es una señal de que se encuentran bien gestionadas.
  • Deben cotizar baratas. No sirve de nada comprar una buena compañía que a pesar de sus buenos estados y su potencial crecimiento cotiza a un precio alto en relación con el valor intrínseco que tiene la acción.
  • Deben ser compañías de la Eurozona. Evitando de este modo el riesgo de divisa. Además de conocer mejor las políticas monetarias del Euro. La liquidez existente afecta a los mercados y un buen conocimiento de las políticas del Banco Central es importante.

Estos son los criterios para definir nuestra estrategia de inversión en el largo plazo. Buscaremos activos de renta variable que cumplan estos criterios y a raíz de ahí diseñaremos nuestra cartera.

A veces es necesario realizar una investigación más profunda de los activos para incluirlos en cartera. En este aspecto uno de los mejores inversores que siguen la estrategia de búsqueda y selección de activos (estrategia “stock picking”), como es Peter Lynch  mencionó:

“Invertir sin investigación es cómo jugar al póker y nunca mirar las cartas”.

Un “stock picker” se centra más en los criterios fundamentales que los técnicos. Selecciona unos cinco o diez valores que ha estudiado minuciosamente y espera a que sus análisis den frutos. También hay que añadir que la estrategia “stcok picking” suele darse con valores de pequeña y mediana capitalización, tal y como marcan nuestros criterios generales.

Analizando los riesgos

El riesgo implica la posibilidad de que se produzca un resultado que no se corresponda con el objetivo marcado. Es fruto de la incertidumbre inherente al futuro y a toda inversión. Puede manifestarse en estas tres versiones:

  1. Mayores rendimientos a los esperados.
  2. Menores rendimientos a los esperados.
  3. Posibilidad de obtener pérdidas.

Si tratamos de definir el riesgo a todos nos viene a la mente la palabra peligro o amenaza. Sin embargo en el mundo de las finanzas  existen varias clases de riesgo que todo inversor debe saber analizar y gestionar, con el fin de minimizarlo. Los tipos de riesgo a los que nos debemos enfrentar son:

Riesgo de crédito o de contrapartida

Este riesgo se manifiesta cuando la otra parte no asume sus obligaciones de pago. En las inversiones en Bolsa existe una cámara de liquidación cuya función es eliminar este riesgo.

Otra cosa distinta es la quiebra del intermediario. Para ello es importante saber si dicho intermediario está adscrito al Fondo de Garantía de Inversiones. Este fondo garantiza una indemnización al inversor en caso de concurso de acreedores o algún tipo de insolvencia de la entidad que actúa como intermediario. Existe un tope máximo para la indemnización, fijada en 100.000 € para cada inversor.

Riesgo de inflación

La inflación es el aumento sostenido y continuado en los precios. Es por ello por lo que se hace imprescindible llevar a cabo operaciones de inversión, el dinero año tras año tiene menos valor. Para calcular la rentabilidad real obtenida de nuestras inversiones en un año debemos restarle la tasa de inflación.

Riesgo de liquidez

Significa no encontrar contrapartida para comprar o vender un determinado valor. Este riesgo no se suele dar cuando operamos con activos de gran capitalización. Sin embargo es necesario tenerlo presente a la hora de operar en acciones de empresas más pequeñas. El inversor debe tener presente que la compraventa de un volumen más o menos importante de estos valores puede mover los precios significativamente por no existir un nivel adecuado de oferta o de demanda en un precio concreto.

Riesgo de mercado

Este es el riesgo en el que todos estamos pensando. En realidad es el riesgo más significativo y visible. Viene determinado por las fluctuaciones en los precios de los activos y tiene como consecuencia que algo que se compró valga menos pasado un tiempo.

Para definir este riesgo existe una medida estándar. Esta medida es la desviación típica de la rentabilidad. Es una primera aproximación para determinar el riesgo de mercado.

Como se aprecia, no es más que un simple cálculo estadístico y se denomina “volatilidad”. La volatilidad es un factor a tener presente en la asignación de activos en cartera y siempre debemos controlar la “volatilidad global” de nuestra cartera.

Al representar la capacidad de fluctuación de un activo en concreto y de la cartera en general, también representa la medida de obtener mayores rendimientos. Se hace patente de este modo que los conceptos de riesgo y rendimiento están íntimamente ligados. Cuanto mayor es el riesgo, mayor es la recompensa.

Por tanto una volatilidad superior a la que ofrece el índice del mercado en el cuál operamos podríamos considerarla normal porque esperamos mayores rendimientos que el índice. Aún así, ésta es una buena cifra para comenzar a controlar la volatilidad de nuestra cartera.

Existen diferentes técnicas de cobertura mediante instrumentos derivados para reducir la volatilidad global de la cartera.

Por ello, siempre debemos tener medida la volatilidad anual global de nuestra cartera. Siempre debemos anticipar cómo quedará la volatilidad global con la asignación de un nuevo activo. Además, debemos tener una estrategia de cobertura en caso de que la volatilidad se dispare a niveles fuera de nuestro objetivo de riesgo.

Poniéndolo todo en práctica

Una vez vistos los criterios generales de nuestra sencilla estrategia de largo plazo ha llegado la hora de definirla con más precisión.

Para ello supongamos que a simple vista queremos obtener un capital determinado en un plazo de 5 años. Para ello necesitamos una rentabilidad anual media de un 6%.

Lo primero que se realiza es una acotación de los mercados en los cuales vamos a operar. Todos ellos son mercados bursátiles de la Zona Euro.

Fijándonos en la rentabilidad media de los distintos índices bursátiles generales en últimos 5 años observamos que existen diferentes mercados objetivo para llevar a cabo nuestra selección de activos: España, Italia, Portugal y Francia. También incluimos Alemania para diversificar con una serie de activos fuertes que resten volatilidad a la cartera a modo de cobertura.

Esto ha sido la primera parte de nuestra estrategia que hemos expuesto como un ejemplo ilustrativo. Ahora queda la selección de los activos.

Existen una serie de selectores de mercado los cuales podemos utilizar a modo de herramienta para seleccionar activos según los criterios designados.

Los criterios utilizados para realizar nuestra búsqueda e investigación son los siguientes:

Determinar la capitalización bursátil mínima con la cuál vamos a trabajar

Vamos a invertir en compañías de mediana y pequeña capitalización principalmente, pero ello no significa que todas las empresas pequeñas deban ser incluidas en nuestra selección. Por tanto debemos marcar un tope mínimo de capitalización bursátil con la que vamos a trabajar. Esta segunda criba, o acotación, nos permitirá reducir el universo de acciones pequeñas y evitar ir a parar a los chicharros más débiles.

Para ello determinaremos cuál es la capitalización bursátil media de este tipo de empresas y trabajaremos con una cifra aproximada (eliminaremos el último cuartil, para ser más exactos).

En el mercado español es fácil determinar la cifra puesto que únicamente se trata de ver la capitalización bursátil del índice Ibex Small CAP.

Las compañías deben tener una capitalización bursátil en relación a su valor contable comprendido entre 1 y 1,5.

Dividir la capitalización bursátil entre el valor contable de la acción nos indica cuan barata es la compañía. Es de suponer que este ratio debe ser siempre mayor que 1, aunque existen compañías infravaloradas que no llegan a la unidad. Sin embargo, el buscar valores en torno a 1 indica que las compañías tienen un precio justo debido a su valor contable.

El resto es valorar si la compañía tiene activos intangibles (tales como marcas) que en un futuro pueden ser objeto de crecimiento, esto justifica que la compañía tenga una capitalización algo mayor que su valor contable. También es importante contrastar siempre este dato con los beneficios de la empresa.

Deben tener un ROE alto en comparación con la media de su sector o el mercado en general.

La ratio ROE (Return On Equity) representa la rentabilidad de los fondos propios. Es una medida del beneficio generado en relación con la inversión de los accionistas. Es síntoma de que por cada euro invertido han conseguido realizar buenos negocios. Por tanto, es un indicador de la gestión.

La relación de deudas con en relación con el beneficio antes de impuestos debe ser inferior a 2.

Para ello tomamos la cantidad de deuda que tiene la empresa en su balance y lo dividimos entre el EBITDA (Beneficio antes de intereses, impuestos, amortizaciones y depreciaciones), tomado de su cuenta de resultados. Para determinar si la empresa presenta un buen nivel de deuda, como norma general emplearemos el criterio de que las deudas no deben ser dos veces el EBITDA.

Evolución de los beneficios

Seguimos trabajando con su cuenta de resultados. Esta vez para determinar el crecimiento de los beneficios en los últimos 3 años. Debe ser positivo, lógicamente.

Hay que tener presente la liquidez

No podemos añadir muchos criterios más puesto que, ni la estrategia sería tan sencilla ni existen cantidades ingentes de títulos ideales que cumplan con muchos criterios a la vez.

En este caso únicamente es tener presente la liquidez que tienen los títulos y su evolución, se pueden ver siguiendo la negociación de títulos en las últimas semanas y ponerlo en comparación con los títulos negociados en los últimos 12 meses. Se trata de una medida de precaución para no caer en valores muy poco líquidos.

Tener presentes las comisiones e intentar reducirlas

El ajuste de nuestra cartera es semestral, aún así siempre debemos vigilar de cerca las comisiones y demás gastos operacionales. También debemos negociar con distintos intermediarios para abaratar costes.

Definir la volatilidad anual del activo y determinar cómo afecta a la volatilidad de la cartera.

Estos cálculos deben hacerse con el fin de tener el riesgo bajo control. Una volatilidad excesiva indica que estamos asumiendo más riesgo que el propio objetivo nos exige.

Recordemos que existen mecanismos e instrumentos de cobertura contra la volatilidad.

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  1. @TT_jmbastida 49 días
    He publicado un artículo titulado "Sencilla estrategia de inversión a largo plazo" sobre #general en mi perfil de Tradertwit. Leélo aquí.